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CIBIR: Lidera un proyecto financiado por Estados Unidos para prevenir lesiones oculares

26/11/2014

El Centro de Investigación Biomédica de La Rioja más  conocido como CIBIR, gestionado por la Fundación Rioja Salud, se creó en 2005 a iniciativa del Gobierno de la Comunidad Autónoma de La Rioja, a través de su Consejería de Salud y Servicios Sociales, como un moderno e innovador concepto de infraestructura permanente que permitiera fomentar la investigación en el área de las Ciencias de la Salud.

A través de los diferentes proyectos iniciados en el centro desde el 2008, año en el que se inició la actividad investigadora, hemos puesto de manifiesto el alto grado de innovación de cada una de nuestras propuestas y que nos permiten, en primer lugar, acercar los resultados a los ciudadanos, como lo demuestran los ensayos clínicos promovidos por nuestros científicos a partir de los propios resultados de investigación, las más de 200 publicaciones científicas logradas hasta la fecha o los proyectos de I+D+i competitivos conseguidos que superan los 60 y por un importe superior a los 3 millones de euros.

De uno de esos proyectos conseguidos recientemente hablaré a continuación.

Se trata de un proyecto financiado por el Departamento de Defensa de los Estados Unidos de América, quienes han confiado en nuestro centro y en nuestros científicos para liderar un proyecto pionero e innovador para prevenir lesiones oculares producidas por traumatismo y más concretamente, lesiones de retina.

La retina es un tipo de tejido nervioso complejo que consta de 10 capas y que está compuesto principalmente por un tipo especial de neuronas que son las células fotorreceptoras y que dotan a este tejido de sus características más importantes: la sensibilidad a la luz y la capacidad de traducir las señales emitidas al cerebro para constituir las imágenes que podemos percibir diariamente.

Tras un accidente de tráfico, tras una explosión o incendio en el que el ojo puede verse dañado, se desencadena una muerte progresiva de las células nerviosas de la retina que finalmente culmina con la pérdida de la funcionalidad y por tanto de la visión.

Basándose en estudios anteriores de la Unidad de Angiogénesis liderada por el Dr. Alfredo Martínez Ramírez junto con el Dr. Ignacio Larráyoz Roldán, hemos propuesto una aproximación innovadora para evitar esta muerte celular a través de la aplicación de frío (hipotermia) inmediatamente después del traumatismo. De este modo podríamos disminuir las reacciones bioquímicas que llevan finalmente a la muerte de las células de la retina.

Para ello, estamos actualmente estudiando la influencia del frío en células de retina en cultivo, analizando todas las proteínas involucradas en la respuesta al frío. Paralelamente estamos creando un modelo animal en ratas en el que podamos probar aquellas moléculas químicas que podamos identificar con capacidad de emular este proceso sin necesidad de bajar la temperatura del órgano dañado.

Además de lo innovador del abordaje terapéutico del daño (aplicación de frío), resulta una propuesta innovadora por las numerosas aplicaciones que los resultados –una vez demostrados- tendrían sobre otros órganos internos a los que no es posible acceder con una fuente de frío exógena, como por ejemplo los riñones, el hígado o el bazo.

Por último, esta propuesta cumple con otros requisitos como los de la colaboración internacional (el proyecto que coordinamos está financiado por los Estados Unidos de América y cuenta con la colaboración de Argentina y otro grupo de España) y la aplicabilidad o capacidad de traslación de los resultados hacia la sociedad.

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